SÁBADO 5 / 21.00. Auditorio Pilar Bardem. 12 euros (ver descuentos). Venta anticipada: en Telentrada, 902 10 12 12 y taquilla (martes a viernes, 19.00-21.00).
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Entrevista: Nacho Abad Andújar (para el ‘Rivas Cultural’ de noviembre).
Pocas voces españolas entonan un rythm and blues con la personalidad de Patricia Kraus (Milán, 1965). Después de una trayectoria variopinta representó a España en Eurovisión a los 22 años y remó luego por las orillas del pop para desembarcar provisionalmente en la música electrónica-, la vocalista avistó su territorio definitivo en 2007: el soul y la música negra. Estilos alumbrados en sus discos ‘Alma’ (2007) y ‘Patricia Vintage Fun Club’ (2009).
El último, ‘Retrocollection’, lo acaba de estrenar en el Teatro Lara de Madrid. Y el sábado 5 de noviembre lo canta en el auditorio Pilar Bardem (21.00, 12 euros) acompañada de batería, bajo y teclados. En él recupera canciones como ‘Moon river’, ‘Feeling good’, Blame it on the boogie’ -de los Jackson Five- o ‘Roxanne’, ‘Hound dog’ o ‘Mis Cellie’s blues’, y entona otra de autoría propia.
Describa ‘Retrocollection’.
Es una evolución del anterior disco, ‘Patricia Kraus Vintage Fun Club’ [2009], pero más estilizado, incluso mejor. Después de dos años con ‘Vintage’, las canciones han crecido. Y ‘Retrocollection’ surge como una consecuencia natural de dos años de trabajo con la misma banda. Son doce temas, con versiones como ‘Blame it on the boogie’, de los Jackson Five, que suena muy diferente al original, o ‘Roxanne’, a piano y voz [The Police].
¿También es un directo de estudio?
Es nuestro sistema de trabajo. Primero ensayamos los temas. Y cuando están listos, los tocamos. Unos se graban en la primera toma, otros necesitan dos o tres vueltas, pero siempre grabados de principio a fin. Al estilo de las viejas grabaciones de jazz. Con nuestra trayectoria, y con el tipo de músicos que tenemos, sería absurdo no grabar así. Muchas bandas recuperan esta forma de trabajar.
‘Patricia Kraus Vintage Fun Club’ y ‘Retrocollection’, títulos que retoman lo añejo. Lo vintage, sinónimo de antiguo, pero con factura de calidad.
Es la onda en la que trabajamos. Es parecido a lo que en el extranjero hacen artistas como Diana Krall. A mí me ha ayudado mucho el resurgimiento de las vocalistas femeninas que, curiosamente, comenzó con la tristemente fallecida Amy Winehouse.
¿Qué aportó al soul?
Su figura nos ha animado a todas las féminas. Con ella ha revivido la música negra, esa música de raíz, auténtica, que ha influido en el resto de la música pop tal como se conoce hoy en día. Siempre será una incógnita saber hasta dónde podría haber llegado. Pero, con dos discos, ya se veía su talento.
¿Por qué la música negra apenas arraiga en este país?
España es uno de los países donde menos funciona, aunque no en el ámbito popular, porque ese repertorio figura en muchos conciertos y gusta a la gente. Pero no ha tenido apoyo del mundo institucional y de las radios. Tal vez sea por la influencia de los grupos que surgieron en los años ochenta. Entonces tocaba otra cosa. Quizá tampoco hubo bandas [de música negra] que supieran hacerse un hueco. Tampoco éste es un país de «carreras de vocalista». Es muy difícil llevar la bandera de vocalista sin que te encasillen en un estilo o moda. Especialmente cuando empiezas.
Su afición por el soul la despertó una colección gospel que tenía su padre [Alfredo Kraus], y que usted escuchaba furtivamente.
Eran discos antiguos que mi padre guardaba como oro en paño. Y yo subía a su despacho cuando él no estaba en casa. Cuando me pillaba se cabreaba mucho. Me impresionaban las voces de las negras y la pasión que trasmitían los espirituales.
Pero su estilo actual, con el soul y jazz, ¿es una orilla definitiva?
Creo que sí. Cuando comencé por bares y clubs, con 15 años, lo primero que cantaba era repertorio de jazz, soul y rythm and blues. Pero llegó el fichaje de una multinacional y me adentré por el pop y derroteros que quizá tocaba vivir en ese momento. Pero el soul siempre ha sido mi raíz. Y he vuelto a ella después de diversas andaduras, necesarias para formarme y acumular bagaje. Hice, por ejemplo, música electrónica con el grupo Wax Beat [fundado en 1999, junto a Juan Belda y Juan Gómez Acedo, y dos discos: ‘Lavas’s lamp’ y ‘Go outside and play’]. Y la música electrónica mezcla vocalistas con melodías de soul o jazz. Ahí me di cuenta de que el soul era lo que me gustaba desde el principio. Menudo viaje musical. Es bastante natural transitar por diversos estilos y coger lo mejor de cada uno, salvo que se sea un talibán del jazz.
¿A quién hace más daño la crisis: al músico grande comercialmente hablando o al que se mueve en pequeños escenarios?
Al grande. Este año tengo la agenda plagada de conciertos. El músico pequeño se adapta mejor si tiene que bajar caché, ir con una banda más pequeña o hacerse cooperativa con sus músicos. Aunque la crisis hace mucho daño a todos. La cotización ha menguado. Para todo el mundo. Pero si lo bajas, y en lugar de 15 ‘bolos,’ haces 20, tampoco se pierde tanto. La música es mi vida y si toco por menos toco por menos. Pero toco. Y hay que vivir más del directo. Yo hace años que vivo del directo. Incluso vendo los discos durante las actuaciones, porque, en España, lo que se vende en plataformas digitales es testimonial.
El apellido Kraus, ¿en que ayudó y en qué perjudicó?
Cuando empiezas te ayuda y te perjudica. Hay gente con prejuicios, que te señala, aunque tú vas haciendo tu carrera.
PATRICIA KRAUS CUARTETO:
Voz: Patricia Kraus. Batería: Manolo Lucena. Teclados: Gerardo Catanzaro. Bajo: Enrico Barbaro.


