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La escritora Clara Sánchez ha ganado este martes el LXII Premio Planeta 2013, dotado con 601.000 euros, con la novela ‘El cielo ha vuelto’.
Rivas Al Día entrevistó a Clara Sánchez, que vivió en el municipio desde 1987 hasta 2000, en noviembre de 2010. A continuación puedes leer la entrevista:
- Entrevista: José Luis Corretjé. Foto: Jesús Pérez. Entrevista publicada en la revista Rivas Al Día de noviembre de 2010.
¿Está de acuerdo con que «la Guerra Civil debe ir al cuarto trastero de la Historia de España», tal y como ha dicho Eduardo Mendoza, flamante Premio Planeta? De tras de las palabras de Mendoza hay que leer algo más. No creo que él esté proponiendo que hay que acabar con la Guerra Civil, en el sentido de dejar de hablar de ella. Quiere decir que hay que tomar distancia. Me resulta muy difícil interpretar lo que ha dicho otro. Creo que la literatura debe hablar de aquello que sirve para iluminar nuestra existencia. También creo que hay una memoria del presente en la que hay que indagar.
Pues hablemos del presente ¿Qué asuntos de la actualidad le parecen un buen punto de arranque sobre el que escribir? Todo lo que incida en nuestra forma de vida y de sentir las emociones. Por ejemplo, en ‘Últimas noticias del paraíso’ yo hablaba de un nuevo especio que es muy contemporáneo, como son las urbanizaciones en las afueras de las ciudades. Ahora la economía nos afecta a todos por el hecho de que alguien, a muchísimos kilómetros de distancia hace un movimiento en las acciones y repercute en nuestra vida. Esa falta de control sobre nuestra realidad a mí me perturba mucho.
Si seguimos por ahí ¿podría convertirse en el leimotiv de una novela suya la existencia de uno de estos jóvenes parados españoles que ya forman un colectivo que agrupa al 40% de los menores de 25 años en edad de trabajar? Pues claro. La sensación que tengo del presente es que nadie tiene ni idea de lo que se está haciendo: a la gente se la jubila muy pronto pero los jóvenes no tienen trabajo. Hay un desfase generacional asombroso. Creíamos que los señores con traje y maletín que caminaban por Wall Street sabía lo que hacía. Y nos hemos dado cuenta de nuestro error. Ese descontrol está repercutiendo en la juventud. La gente se mete mucho con los jóvenes porque se los imagina vinculados al botellón, pero sabemos que no es verdad. Que los jóvenes están más preparados que nunca. Habría que arbitrar una manera de no crear esta decepción colectiva que no nos lleva a ninguna parte. Los políticos se tienen que poner las pilas.
«A mí me encanta que esté saliendo una cantera de escritores en Rivas, que haya creadores que sepan extraer del sitio donde viven toda la magia que hay allí»
Usted ha sido blanco de amenazas por haber abordado en su última novela ‘Lo que esconde tu nombre’, un tema que forma parte del pasado de Alemania y que allí no han colocado en ningún cuarto trastero. ¿No cree que ya es hora de que nuestro país ajuste cuentas con el franquismo? Claro. Con el franquismo y con todo lo que generó. Por ejemplo, el hecho de que estos nazis hayan vivido y que todavía vivan tan tranquilos en nuestro país. Me sorprendió, después de publicar la novela, que mucha gente me haya preguntado si era real lo que contaba, cuando ni siquiera se han escondido demasiado. Este hecho me ha parecido una muestra muy sangrante de que nuestro pasado todavía no estaba cerrado. Vinieron amparados por un régimen que favorecía el refugio de esta gente en España. Yo antes de venirme a vivir a Rivas, residí en Denia. A principios de los ochenta conocí allí a gente que trabajaba para nazis. Y no sólo ocurría allí, sino en otros muchos lugares de España. Nuestro país ha sido refugio de nazis de gran graduación y de otros con menor rango.
No deja de ser curioso que los que más venden en este país: Grandes, Muñoz Molina, Mendoza, Cercas hayan elegido la Guerra Civil para ambientar sus novelas. Sin embargo, usted que es amante del cine, ¿no cree que se han hecho muy pocas buenas películas sobre esa etapa de nuestra historia? Se podrían hacer más y mejores. El arte surge y se centra en un tema en el momento oportuno. En literatura sobre la Guerra Civil se ha escrito mucho. Hay miles de novelas sobre este periodo histórico. Lo que pasa es que se escribieron en una época en la que llamaba menos la atención. El cine, si, lo ha tratado menos.
Las editoriales siguen insistiendo en poner la etiqueta de literatura femenina con el fin de vender más a quienes más leen ¿No está harta como mujer de esto? No existe la literatura masculina ¿no? Cada vez se habla menos de esto. Cuando empecé a publicar era un tema recurrente que siempre salía a relucir. Lo de la literatura femenina, que a algunas escritoras le parece bien, no deja de ser una manera de arrinconarnos y decir que hay escritores y, luego, hay unas chicas que escriben.
Además de escribir novelas, durante años usted ha estado muy presente en diversos medios de comunicación. Ahora, al parecer sólo conserva la colaboración como columnista de EL PAÍS y el resto de su tiempo profesional lo dedica a escribir ¿Acabó harta de ser una novelista mediática? Yo he hecho cosas puntuales y sobre todo siempre que me gustaban. Durante muchos años he sido profesora de universidad. Intervine en la tertulia de ‘Qué grande es el cine’, el programa de TV que dirigía José Luis Garci. Acepté esa colaboración porque me encanta el cine. Luego estuve en Radio Nacional en unas tertulias pero lo dejé porque pensé que me quitaba tiempo para escribir. Pero yo nunca sería mediática en el sentido de asistir a programas que no tu vieran nada que ver con lo que hago, con el único afán de ‘chupar cámara’.
Otro registro que cultiva es el del blog en Internet, que en su caso se caracteriza por se poco literario y mucho más personal. ¿Cree en este género, el de los blogs, como un nuevo modelo de creación literaria o sólo como un desahogo personal? Sí, tiene mucho de desahogo personal. Además, es una manera de adquirir cierta agilidad porque el blog se escribe de otra manera, sin meditarlo tanto. El que lo lee sabe que es un tipo de escritura que no trata de reflexionar tanto sobre las cosas. Yo creo que es una moda, como todo lo que pulula por Internet. Como las redes sociales. En la Red, la mayoría de lo que se escribe son absolutas tonterías. Y lo digo sin juzgarlo. Es una herramienta muy valiosa, pero el 90% de su uso es una absoluta chorrada, una manera de perder el tiempo. En esta sociedad, la mayoría de lo que penetra lo hace a través de la banalidad.
Usted que ha ganado dos de los grandes premios literarios que se conceden en este país (el de Alfaguara y el Nadal) ¿cree que son realmente útiles para orientar a los lectores sobre obras de calidad? Estos dos premios, sí. Sin el Premio Nadal no se podría escribir la historia de la literatura española. Están todos los grandes y yo me siente muy honrada de formar parte de la lista de ese premio. ¿Cómo vas entender lo que ha pasado en la literatura de este país sin Sánchez Ferlosio, Ana María Matute, Delibes, sin Carmen Laforet ?
Recuerdo cuando iba desde Madrid en La Veloz hacia Rivas, y veía la luna inmensamente grande sobre las casas y me parecía muy poético
Durante una parte de su vida Rivas fue su ciudad de residencia. De hecho, los protagonistas de ‘Últimas noticias del paraíso’, premio Alfaguara, residen y se relacionan en una urbanización que perfectamente podría ser Pablo Iglesias, en la que usted misma vivió durante años. ¿Qué recuerdos tiene de Rivas? Yo era muy feliz mientras viví allí. Había muchos niños Recuerdo cuando iba desde Madrid en La Veloz hacia Rivas, y veía la luna inmensamente grande sobre las casas y me parecía muy poético. Recuerdo que cuando a la gente le decía que vivía en Rivas, en aquella época que era menos conocida, me decía ¿dóndeeee? (risas). Y sin embargo, el sitio donde vivía me inspiraba mucho para mí Rivas ha sido como un talismán en mi vida. Es que no es tan importante cómo es un sitio sino de lo que uno es capaz de arrancarle. Me lo he pateado mucho. Me pegaba unos paseos impresionantes. Le tengo mucho cariño y me encanta que Rivas no se olvide de mí. Me tuve que ir de allí porque como no conduzco todo me lo gastaba en taxis. Sobre todo me gustó vivir en aquella época en la que se estaba haciendo la ciudad.
El motivo de su presencia en nuestra ciudad es el I Encuentro de Escritores de Rivas. ¿Cree que esta ciudad tiene posibilidades literarias? Creo que muchísimas. A mí me encanta que esté saliendo una cantera de escritores en Rivas. Cuando yo escribía a lo mejor éramos dos o tres (risas). Me parece maravilloso que exista esa afición y que haya creadores que sepan extraer del sitio donde viven toda la magia que hay allí. Que no tiene por que ser siempre belleza.


