Texto: Patricia Campelo / Fotografia: Luis García Craus
A Silvia siempre le ha gustado bailar en bodas y demás acontecimientos. Antonio se mueve solo con los acordes del tango. Lourdes es gallega, y siempre envidió cómo bailaba sevillanas la familia cordobesa de su marido. Y al matrimonio formado por Tomás y Fausti les encanta la bachata pero les cuesta seguir los pasos.
Un viernes de mediados de diciembre, estas personas bailaban al son del bolero y de las sevillanas en las clases semanales que reciben en la Casa de Asociaciones.
Unas, aglutinadas en la asociación Bailes de Salón de Rivas, y otras en el marco de la entidad Rivas Baila. Ambos colectivos, sin ánimo de lucro, reúnen vecinos y vecinas que cada semana aprenden o perfeccionar la técnica de sus bailes preferidos y, además, encuentran un espacio amable donde las amistades acaban surgiendo.
Bailes de Salón de Rivas cumple en 2016 sus primeros 15 años de trayectoria. «Al principio eran 90 personas cuando se constituyó», ilustra Jesús Sanz, actual presidente de la asociación y miembro desde hace seis años. Por entonces bailaban en un local en el Casco Antiguo.
Hoy imparten sus clases en la Casa de Asociaciones y se reúnen casa sábado en la sala polivalente del centro cultural Federico García Lorca. «Ahí tenemos baile hasta las dos de la mañana, y puede venir quien quiera», invita Jesús.
Además de esta cita y de las clases de diferentes estilos que imparten cada día de la semana (danza del vientre, baile de salón, zumba, country y baile latino), este colectivo se divierte en cada acontecimiento del municipio. «Hacemos todo tipo de colaboraciones, como en residencias, en el Chico Mendes, en las fiestas de Rivas, carnavales¿», desgrana Ramón López, vicepresidente de Bailes de Salón.
«Hicimos una exhibición con motivo de nuestro décimo aniversario en el Pilar Barden con un lleno absoluto», apostilla Jesús. Hoy, la entidad aglutina a 278 socios y socias. «Pero a bailar con frecuencia vienen unos 150», concreta Silvia Sevilla, la tesorera. Los miembros de la asociación abonan 25 euros al mes por la clase semanal.
«En los últimos años, con la crisis, hay gente que no puede desprenderse del dinero que cuesta la clase. Por eso vienen los sábados al Lorca, y colaboran con la cuota de diez euros al trimestre. Con eso están dentro de la asociación y participan en cenas de fin de curso, viajes y actividades como Halloween, Feria de Abril, Navidad, Reyes¿», aclara Ramón.
«Somos una asociación sin ánimo de lucro pero los profesores cobran y están asegurados, con contrato», subraya Fabio González, vocal de la entidad. En una primera impresión, el perfil de edad de los integrantes de Bailes de Salón de Rivas parece rondar la cincuentena. «Antes teníamos muchos jóvenes, pero poco a poco han dejado de venir. La mayoría estamos entre 40 y 60 años», apunta Pilar Delgado secretaria de la asociación.
«Hubo un momento en que los matrimonios nos apuntábamos con nuestros hijos, y ellos crecían bailando con nosotros. Pero cuando se hacen mayores tienen sus parejas que no bailan, o se interesan por otras historias, y dejan un poco de estar donde estamos los padres», apunta Jesús. «Hace unos años era precioso ver bailar a padres e hijos en la misma sala», reconoce. Sobre la pista de baile, ensayan los pasos del bolero los matrimonios formados por Tomás y Fausti y por Juani y Antonio.
El primero, ya veterano, se esfuerza desde hace tres temporadas. «Estamos muy contentos pero aprendemos despacito», asegura Antonio provocando la carcajada de Fausti. «Nos gusta bailar y era una oportunidad para practicar y aprender», asegura ella sin perder ripio de la melodía que acompaña sus pasos mientras habla para ‘Rivas al Día’. A escasos metros, Juani y Antonio practican su segunda clase de bolero. «Hacemos un tipo de baile cada mes y luego repasamos», explica Juani.
RIVAS BAILA
En la sala 3 y 4 de la Casa de Asociaciones, casi al mismo tiempo, se escucha el zapateo y los acordes de las sevillanas. La asociación Rivas Baila cuenta con una treintena de integrantes, aunque en el mes de diciembre, según asegura Juan Carlos Ruiz, presidente de la entidad, acude menos gente entre cenas y demás compromisos de sus miembros. La situación económica que atraviesa el país también les ha pasado factura, y en los últimos tiempos han debido hacer frente a la merma de sus actividades.
«Antes teníamos más cosas, y empleábamos a un profesor más, pero esta crisis ha sido devastadora», reconoce Juan Carlos. Con la cuota de 23 euros al mes sufragan los gastos de las clases. «Además tenemos un remanente para cenas o salidas. Al final aquí terminas haciendo amigos», añade.
Los fundadores de Rivas Baila se conocieron en la asociación de Bailes de Salón, desde donde decidieron abrir otro espacio para este tipo de bailes en el municipio. Cuentan con una profesora veterana, Marisa Torres, que durante la clase del viernes daba clase de sevillanas, al principio, y rumba y bachata para finalizar. «Estamos perfeccionando las sevillanas porque ya llevan un curso y repasamos los pasos más difíciles», acota Marisa.
«Es un baile que todo el mundo aprende, pero bailar bien, muy poca gente. Yo llevo 30 años, y es complicado, pero aprender y disfrutar, conmigo en dos meses estás. Luego requiere mucha práctica. La sevillana es desde la punta del pelo a la del pie, postura, cara¿ todo», argumenta la docente, una de las primeras profesoras de bailes que empezó a dar clases en Rivas, en Covibar, hace dos décadas.
«Hace 20 años nadie sabía bailar, no se llevaba. Ahora ya hay muchos profesores, y la gente baila mejor, está de moda», opina. Lourdes Lobato, de 53 años, es una gallega vecina de Rivas y enamorada de las sevillanas. «Vengo para aprender. La familia de mi marido es de Córdoba y siempre que les veía bailar me moría de envidia», confiesa. «Me gusta la alegría del baile, la concentración que requiere, y que tenemos una profesora espectacular», asegura. «Lo más complicado es coordinar pies y manos», concluye.
Las edades de los integrantes de Rivas Baila también van de los 40 a 60 años. «Había un grupo de jóvenes pero han ido teniendo niños y lo han dejado por un tiempo», apostilla Juan Carlos.
«Y no solo vienen matrimonios. La mitad si y la otra mitad no. Eso es bueno, ya que no es solo aprender a bailar si no que hay una finalidad social; conocer gente y agrupar a diferentes tipos de personas para una actividad. Aquí siempre encuentran su pareja de baile», asegura Juan Carlos sobre la esencia del grupo que cuenta con una mayoría de mujeres. Rivas Baila invita a una o dos sesiones de clase de manera gratuita «sin compromiso, para que lo vean, lo prueben y sepan cómo es la metodología».
CASA DE ASOCIACIONES / Bailes de Salón de Rivas. Sala 9. Viernes, 19.00. / Rivas Baila. Sala 3-4. Viernes, 19.30.


