Texto: José Luis Corretjé. Foto: Jesús Pérez
Desde el Ayuntamiento de Rivas se ha puesto toda la carne en el asador para potenciar el uso de la bici y normalizarlo como medio de transporte urbano para trayectos cortos. «Esta ciudad se ha propuesto conseguir en 2030 acabar con las emisiones de CO2, y el principal generador de contaminación es el vehículo privado», recuerda Fausto Fernández, edil que encabeza el Área municipal de Ciudad Sostenible, en la que se agrupan las concejalías de Medio Ambiente, Movilidad y Urbanismo. De todos modos, la meta que se ha fijado el programa ‘Rivas Emisiones Cero’ no es la única razón de peso que el Gobierno local sostiene para promover el uso de la bici entre la ciudadanía: «En los próximos meses vamos a lanzar una serie de propuestas que faciliten a nuestros vecinos y vecinas engancharse a hábitos de vida saludable», añade Fernández. «Y el ejercicio físico que se hace pedaleando es accesible y barato», concluye.
Desde este mes de octubre podrán verse circulando por la ciudad 150 velocípedos nuevos que irán identificados con el logotipo de ‘bicinrivas’. Se trata del flamante servicio municipal de alquiler de bicis que contará con estaciones en diversos puntos de la ciudad y que convencerá a muchos y muchas ripenses de que moverse en bicicleta por el municipio es una buena idea.
A Pilar y a Ángeles las entrevistamos en la Fiesta de la Movilidad Sostenible, que tuvo lugar el pasado 17 de septiembre. En el marco de esta celebración, se permitió a los asistentes ser los primeros en experimentar el ‘bicinrivas’. Ni Pilar ni Ángeles tienen bicis, pero gracias a esta nueva posibilidad se plantean probar a qué sabe eso de moverse sobre dos ruedas por la ciudad. «A mí me gustaría intentarlo», dice Pilar, al tiempo que dirige su mirada hacia la fila de bicis rojas aparcadas en una de las plataformas del servicio municipal de alquiler.
«Yo de entrada no tengo coche y voy andando o en transporte público a todas partes. Estaría dispuesta hasta a comprarme una, lo que pasa es que si me convence este servicio, me lo voy a pensar. Como medio para moverte por Rivas, la bici está muy chula», exclama Pilar, entregada. «Yo tengo la experiencia de Sevilla, en donde estudio, y allí el servicio de alquiler de bicis ha sido un boom».
Marta, 23 años, nació en Rivas y ahora estudia en la Universidad de Sevilla. Su bici se ha convertido en una amiga que la acompaña a todas partes. «Me parece que es un modo muy sostenible de desplazarse y debería fomentarse más en otros sitios como Madrid, donde debería construir un carril bici en condiciones». La encontramos en un taller de reparación de bicis. Trata de arreglar la suya antes de volver a Sevilla donde está a punto de comenzar el curso. Practicante de un estilo de vida austera, trata de alargar el uso de una bici con muchos años, reconstruida a partir de piezas prestadas. «Hay que reutilizar. También las bicis y así no nos pasamos la vida comprando y comprando», remacha. En su caso, la opción por la bici va más allá de un medio de transporte sano y barato: «Todavía aquí no estamos demasiado concienciados de los beneficios que para el medio ambiente tiene el hecho cotidiano de no coger el coche. Pero si se explica, a lo mejor la gente lo termina interiorizando», dice, cuando se le pregunta sobre si cree que en Rivas su ciudadanía relaciona el proyecto Rivas Emisiones Cero con el uso de los transportes no contaminantes.
«Esta ciudad se ha propuesto conseguir en 2030 acabar con las emisiones de CO2, además con la bici el ejercicio físico que se hace pedaleando es accesible y barato»
Los argumentos para elegir la bici son dispares. Estefanía nos da los suyos:»En el caso de mi familia, optamos por la bici porque nos gusta y nos parece útil. Y esta razón prima sobre las demás. Aunque también somos conscientes del beneficio que supone para la salud del planeta». Rosa, 50 años y vecina de Covibar, decidida a integrar la bici en su cotidianeidad, tiene otros: «En trayectos cortos ahora no cojo el coche, prefiero caminar. Y lo hago por conciencia y, sobre todo, porque creo que es bueno para mi salud. Así que ahora podré hacerlos más deprisa: sobre dos ruedas». Algunos como José, 36 años, vecino del barrio de Santa Mónica, ha tenido en consideración la posibilidad de que sus hijos se trasladen al cole en bici para cambiarles de centro educativo: «De hecho acabamos de cambiarles de colegio. Antes iban a uno de Madrid. Y una de las razones es que nos gustaría que se pudieran mover solos, cuando tengan la edad suficiente, de una manera autónoma».
Volvemos a preguntar a Marta. Esta joven no se cansa de defender el ‘bicin’: «Para ir estudiar también es una buena alternativa. Aquí estamos rodeados de parques, con lo que se puede encontrar un atajo y no tener que utilizar la carretera». Almudena, 26 años y recién llegada al barrio de La Luna, estudió cuando era más joven en el IES Europa. «Antes era imposible: no había carril bici, ni zonas dónde dejarla aparcada. Ahora es distinto. Si tuviera que volver a estudiar ahora te aseguro que me iría en bici al instituto», subraya.
«Me parece que es un modo muy sostenible de desplazarse y debería fomentarse más»
Para conseguir que tanto los y las jóvenes estudiantes, como el resto de la población, elijan la bici para moverse por la ciudad, el Ayuntamiento está instalando 40 nuevas plataformas aparca-bicis en distintas zonas de la ciudad. Se ubicarán en las proximidades de institutos, estaciones de metro, bibliotecas, zonas deportivas, edificios públicos, etc. De este modo se completa una red que ya dispone en este momento de 15 plataformas.
Además, desde la Concejalía de Medio Ambiente y Movilidad se asegura que ya están muy avanzadas las conversaciones con TFM (empresa concesionaria del tramo de Metro que pasa por Rivas) para que se modifique la ubicación de los actuales aparca-bicis que tienen las tres estaciones de la ciudad. «Se les ha pedido que las ubiquen en zonas donde se potencie la seguridad y así crezca la confianza de quienes dejan allí sus bicis para coger el Metro», dice Romea, técnico municipal. Otra medida que el Ayuntamiento está pensando poner en marcha para dificultar el robo de bicicletas es el troquelado de cada ‘máquina’ con un código que permita su identificación en caso de robo.
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